El jamón ibérico de bellota es un producto que solo puede encontrarse en España, proviene de cerdos ibéricos criados en libertad y alimentado con bellotas. La genética del cerdo ibérico es única en el mundo y hace que sea la única raza capaz de almacentar grandes depósitos lípidos que se infiltran en su masa muscular, proporcionandole su clásico veteado y una incomparable untosidad, textura y aroma.
Sus paseos por la Dehesa hacen que acumule mucha menos grasa superperficial y más grasa infiltrada.
El jamón ibérido de bellota se caracteriza por su aroma y su sabor inteso, derivados de su alimentación y a su proceso de curación durante dos o tres años en secaderos naturales con un clima especial: inviernos secos y fríos, y veranos calurosos y ventosos.
Al corte se caracteriza por su color rojo vivo y sus infiltraciones de grasa, que dan lugar a su característico veteado. Su grasa es brillante, fluida y blanda al tacto.
Su denominación de origen garantiza la calidad de las materias primas, del proceso y del producto final obtenido.
Los jamones ibéricos de bellota cetificados por la D.O. Guijuelo cumplen que: "Proceden de cerdos que han sido engordados en montanera a base de bellota e hierbas propias del ecosistema de la dehesa y que superan los parámetros de ácidos grasos establecidos y revisados anualmente. Solamente si se identifican con un precinto inviolable y una vitola de Reserva con indicación de la añada, ambos de color rojo y numerados, están certificados por el Consejo Regulador y como tal tiene todas las garantías.
Se caracterizan por su forma estilizada y la finura de su caña rematada por la pezuña negra, con un exquisito sabor y una considerable cantidad de grasa infiltrada en los tejidos.